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Yoga en Barcelona

Todo empezó sin saber qué empezaba algo muy importante en mi vida. Recuerdo vivamente el momento: estaba en una azotea de un albergue en Merzouga, al pie de las dunas del Erg Cherbbi, en el Sahara, atardecía. A lo lejos se escuchaba el Corán, hipnótico, de una forma muy particular invitaba al trance a ir más allá de los límites conocidos... Soñé. Imposible no hacerlo en aquel entorno de ensueño. Imposible no hacerlo en aquellas circunstancias. “Sería genial organizar viajes aquí, en este lugar". Lo tiene todo para facilitar una transformación muy profunda en las personas. Aquí, amplías tu “mapa del mundo”, lo quieras o no. El desierto es lo que es, no se va a adaptar a las distintas personas, sus neurosis, manías o creencias limitantes. O cambiamos y nos adaptamos nosotros o lo mas seguro es que suframos sino lo hacemos los cambios que el desierto nos pida. "Sería genial organizar viajes aquí….”. Anocheció y aparecieron miles de estrellas como jamás había visto antes. Pura belleza. “Sería genial organizar viajes de yoga y meditación y coaching…..”. Seguía soñando y sin saberlo acababa de sembrar una semilla.

A los seis meses me encontraba con un grupo justo en el mismo lugar donde todo empezó sin saber que empezaba. Mi sueño era una realidad que podía tocar, vivir y compartir. Sembré un sueño y cosechaba una increíble realidad. Guiar viajes de transformación.

Entonces, con ese primer grupo, vino lo segundo y lo que quizá define y marca las diferencia de los viajes que organizo, ya no solo en el desierto, sino en aquellos lugares donde hay intensidad suficiente como para facilitar una transformación profunda..

Recuerdo que en mi exceso de responsabilidad en aquella ocasión organicé un viaje en el que había un programa, (¡Un programa!): “Yoga por la mañana, meditación, excursión, meditación de media mañana, descanso….bla bla bla….” El primer Zasca en toda la boca, me lo llevé yo en aquel primer viaje. La primera en experimentar la transformación profunda, fui yo. El desierto se ocupó de desmontar el supuesto programa. “Entra en el flujo, la vida no tiene programa , deja que Dios escriba el plan adecuado para este grupo. Confía”. Y eso hice, no sin un trabajo interno profundo de ir transformando creencias internas de control, exceso de responsabilidad y otras historias que ahora no vienen al caso.

Mi di cuenta que durante el viaje, era muy fácil ponerse a meditar o hacer yoga o movimiento corporal o tantos rituales como mi creatividad me dictara. Eran momentos de pura conexión y éxtasis. Pero luego….Uy luego. Si la comida no llegaba a la hora esperada, o el trayecto en la furgoneta se alargaba o no había duchas en el campamento, o en la tienda regateaban más de la cuenta….algunas personas entraban en caos, surgían enfados, rabietas, queja…. Y eso me dio la pista definitiva, me dio el propósito que alumbra los viajes que organizo. “ Meditar es muy fácil. Practicar Yoga está chupado. Teorizar sobre el coaching y la transformación de creencias es un chiste y teorizar sobre la energía femenina nos puede llevar la noche entera….pero en cambio mantenerse meditativo en todo momento y circunstancia. Mantener la neutralidad, sostener las rabietas internas, transformar la queja en gratitud, contener al “niño interior” y hacerse responsable de él, permanecer en silencio sin anticiparse…mantenerse en un estado de Unidad o Yoga real sea cual sea la circunstancia, eso si es un reto real. La vida como Yoga, la vida como meditación, la vida como maestra. El Viaje en sí mismo como catalizador de la transformación”.

Y así concibo los viajes que organizo, desde una simplicidad escandalosa, en la que no hay programa y en cambio vas a visitar lugares que nunca hubieras imaginado y que están fuera de todo programa, por más elaborado que sea. Qué cosas, ¿no? Cuanta menos resistencia creamos durante el viaje, más generosa es la experticia. Cuanto menos nos oponemos a que “ el antiguo yo con sus códigos, estructuras y programaciones” muera, más colaboramos con el flujo creativo de la Vida, cuyo propósito principal es que nos mostremos y expresemos libres, espontáneos y auténticos. El Viaje es un acelerador de procesos.

El Viaje como maestro de Vida, de Yoga, de Meditación, de lo que tu quieras….la Vida durante el viaje se despliega generosa, abundante, desafiante, retadora, deliciosa, si lo permitimos. Durante el viaje surge “todo aquello que tenemos guardado en el desván de nuestra psique”, todo aquello que no nos atrevimos a mirar, aceptar, reconocer…durante el viaje, fuera de nuestra “zona de confort”, un sinfín de aspectos nuestros surgen a la conciencia para ser vistos, y si lo decidimos, transformarlos. Como el Viaje del Héroe durante el viaje “traspasamos umbrales”, nos encontramos con “nuestros dragones” y también con nuestros “mentores internos y talentos que desconocíamos”, durante el viaje nos encontramos con lo “trascendente”, con aquello que está fuera de nuestro control. Durante el viaje aprendemos a confiar en la Vida.

El Viaje es una metáfora de la Vida misma. Un Viaje en “mayúsculas” es una oportunidad para “viajar adentro” y un regalo para “poder mirarse desde otro ángulo”. Mi propuesta siempre es un Viaje exterior y un Viaje interior, para que tras la experiencia, el “héroe” (es decir, tú) vuelve al “hogar con la joya” , con su propia transformación para compartir con el mundo. Un viaje es una experiencia terapéutica sin ser una terapia.


¿Qué puedes esperar de mi durante el Viaje?

Para empezar, sepas que voy a dar todo lo que soy, sé y amo en su totalidad. Una total y absoluta entrega y entusiasmo. La alegría de hacer lo que siento que tiene un propósito en mayúsculas lo tienes garantizado.
En cambio, no tienes ninguna garantía que el viaje en sí sea de tu agrado. Me explico. Que no cunda el pánico. Por lo general, nos encanta que los demás, la vida y todo en general nos confirmen “nuestro personaje”, nuestra máscara, aquello que hemos aprendido a ser, nos han dicho que éramos, nos hemos acostumbrado a ser, pero en el fondo, no somos ¿Me sigues?
Durante el viaje, ya te adelanto que en algún momento, este tipo de validación que esperamos, puede que no se de. Por mi parte, estoy atenta a este tipo de movimientos internos. Llevo años acompañando a grupos en distintos viajes, y sé que hay “umbrales” por los cuales a veces no nos apetece tanto pasar.
De mi puedes esperar la contención, el respeto, quizá el “pinchar” un poco cuando la situación lo demande, elevar, transformar y guiarte hacia la mejor versión de ti mismo. Y la mejor versión de uno mismo no siempre se corresponde con quien hemos aprendido a ser. En cierta forma el “antiguo yo” muere durante el viaje para dar lugar a una nueva dimensión interna de nosotros mismos.
Considero que tengo un talento natural para facilitar este tipo de procesos.
De mi puedes esperar que te guíe a lugares insólitos, escondidos. Puedes esperar que esté lo suficientemente atenta como para dejarme llevar por el flujo y magia del viaje para que vivas lo que tu alma necesita, (no lo que tu personaje quiere).
Voy a estar a tu disposición tanto para guiar al grupo en meditaciones cada día, yoga o movimiento consiente, según el grupo, estaré a tu disposición a nivel individual para solventar “las distintas cosillas” que vayan surgiendo . Me atrevo a decir que el Viaje en si es como una formación en Coaching, PNL, Yoga, Meditación juntas. Un intensivo en que la transformación se lleva a cabo en un ambiente distendido y con una mezcla de buen humor y rigor. No sabes lo feliz que me hace cuando recibo una llamada, un mensaje, un WhatsAap diciéndome “Vengo”.



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